Extracto de propóleo
El extracto de propóleo es un fungicida natural para sanar heridas y prevenir el hongo botrytis en los viñedos y frutales de Euskadi. Este insumo bioactivo, obtenido gracias a la apicultura local, destaca por sus potentes propiedades antibióticas, antifúngicas y cicatrizantes. En la vertiente atlántica, donde las podas, el viento o el granizo abren vías de entrada para patógenos en ambientes de humedad constante, el propóleo (propolia) actúa como una barrera bioquímica protectora. Al aplicarse sobre los tejidos vegetales, no solo frena el desarrollo de hongos como el mildiu, el oídio o la podredumbre gris, sino que estimula el sistema inmunológico de la planta (efecto elícitor) y acelera la regeneración celular de la epidermis dañada.
Ingredientes y Proporciones
- Propóleo bruto: 150 gramos de propóleo puro en bruto, preferiblemente adquirido a apicultores locales para garantizar su frescura y riqueza en resinas flavonoides.
- Alcohol etílico (96°): 1 litro de alcohol apto para uso alimentario. El alcohol es el único solvente capaz de extraer los principios activos fungicidas de las resinas complejas del propóleo.
- Agua: Agua de lluvia para la dilución final antes de la pulverización en la huerta.
Proceso de Elaboración
La preparación requiere la creación previa de una tintura madre:
- Triturado: Congelar el propóleo bruto unas horas antes para que se vuelva quebradizo. Después, machacarlo en un mortero hasta reducirlo a fragmentos muy pequeños o polvo.
- Maceración: Introducir el propóleo triturado en un frasco de vidrio oscuro y verter el litro de alcohol de 96°.
- Extracción: Cerrar herméticamente y guardar el frasco en un lugar oscuro y fresco durante un periodo de 20 a 25 días. Es indispensable agitar el frasco enérgicamente una vez al día para facilitar que el alcohol disuelva las resinas y bálsamos antimicrobianos.
- Filtrado: Pasado ese tiempo, colar el líquido a través de un filtro de papel de café o una tela de algodón muy fina para separar los restos de cera e impurezas. La tintura madre resultante se puede conservar durante años en un lugar oscuro.
Modo de Empleo y Aplicación
- Dosificación para pulverización: Diluir 3 ml de tintura madre de propóleo por cada litro de agua de lluvia. Mezclar bien justo antes de aplicar.
- Aplicación foliar: Pulverizar de forma fina sobre todo el cultivo. Es el tratamiento preventivo y curativo de referencia para los viñedos de Txakoli contra la Botrytis cinerea durante el cambio de color de la uva (envero), y en árboles frutales inmediatamente después de la poda invernal o tras sufrir una granizada.
- Frecuencia: Como preventivo, aplicar cada 15 días en épocas de riesgo (primavera húmeda). Como curativo tras una herida en la planta, realizar dos aplicaciones espaciadas por 48 horas.
- Seguridad y fauna: Al ser un producto elaborado de forma natural por las abejas para proteger su propia colmena, es 100% inocuo y seguro para los polinizadores, las aves y la microfauna de la baratza. No tiene plazo de seguridad para el consumo alimentario de los frutos tratados.
En la tradición cultural vasca, las abejas (erleak) son consideradas animales sagrados y puros. Antiguamente, existía la creencia colectiva de que las abejas eran los mensajeros del cielo y del subsuelo, y estaba estrictamente prohibido insultarlas, jurar ante ellas o matarlas. En los baserris, cuando fallecía el nagusia (el cabeza de familia), era un deber sagrado que un familiar acudiera de inmediato a las colmenas a susurrarles la noticia ("Erleak, erleak, nagusia hil da...") para que no se entristecieran ni abandonaran el lugar. Los productos de la colmena como la cera, la miel y el propóleo se trataban con reverencia mística; se consideraban sustancias bendecidas con la capacidad de alejar las fuerzas de la decadencia. Utilizar el propóleo para curar las heridas de las plantas no era solo una práctica de sanidad agrícola, sino una forma de transferir el "escudo sagrado" de las abejas a los cultivos del caserío.